Ryan
Ryan era mi mejor amigo y mi amor. Lo conocí cuando yo tenía 14 años en Seattle, Washington. Mis padres se estaban divorciando en el momento y entonces Ryan aparecó. Yo recuerdo que yo lo ví afuera de un restaurante. Yo pensé que él era el hombre más bello en el mundo. Él tenía ojos oscuros y el piel era de color de caramelo. Él tenía un lunar próximo a su ceja derecha y después él fue mi amor, lo besé. Sus rasgos eran muy morenos pero su sonrisa iluminaba el mundo. Su sonrisa podría haber sanado un millón las almas.
Ryan me ayudaba a olvidar los problemas en mi vida. Íbamos juntos por todas partes. Yo recuerdo que íbamos a las películas. Íbamos a los partidos de baloncesto y hemos tenido conversaciones largas. Hablábamos por teléfono por horas. Teníamos una tradición cada Navidad ver una película con nuestras familias. A la edad de 14 años, estaba enamorada de él.
Pero el tiempo es poderoso y puede cambiar las cosas. Ryan fue a su universidad y yo fui a la mía. Él conoció a otra mujer y nos distanciamos lentamente. Y después... cuando yo tenía 18 años, Ryan se suicidó con una pistola. Cuando se murió, mi vida no perseguió sin objetivo como una rosa sin olor. Antes de su muerte, sin embargo, me enseñó cómo ser una persona llena de luz. Me enseñó ser amable, que soy digna de amor y los ángeles.
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